El Conuco
Cada día tengo sueños más descabellados, diossss… Ayer durante la noche, soñé con Michael Jackson ¿Pero será posible? Un personaje que ni me va ni me viene, en días anteriores soñé con más mierda de bebes, lo que ratifica que ni se me ocurra parir porque, el o la carajit@ se cagará en mí (Risas) Y este fin de semana, en la loma de una montañita cerca de casa con poca ropa, entre agotada y extasiada con el sonido de los pajaritos, me quedé dormida bajo los pinos y me desperté asustada, de un sueño en el que hacíamos el amor dos de mis primos y yo. Pues como se entere mí madre, fijo me quita los apellidos. Eso trajo a mí memoria, una de aquellas historias inocentes de cuando era una niña un poco más infantil que ahora (Ahora, que voy de señora madura y tal!!!)
Es bien sabido por quien me conoce, que abstraerme del mundo material me agrada más que la vida misma, por aquellos parajes espectaculares que tuve el placer de disfrutar en mí niñez. Dicho en criollo, los matorrales del conuco de mí abuela (Mí lugar favorito de juegos) No recuerdo la edad que tenia pero eran poquitos años, como de costumbre iba con Shorcitos de algodón, estampado con dibujitos de algún muñeco de la época, una franelita echa por mí abuela y hawaianas rosa (Me las compraba mí padre a él le fascinaba el tema zapatos) Corría, cantando completamente sumergida en mí mundo pajarito alejándome sin darme cuenta de la casa (nunca conocí el final de aquel solar, puesto que era muy grande) cuando llegué al patio de los cochinos (O finamente, los cerdos que criaban mis tíos) Vi que les habían dejado el grifo abierto, eso me hizo saltar las alarmas y darme cuenta de que estaba acompañada por alguno de los regañones hermanos de mí madre, se enfadaría por haberme metido de nuevo sola por donde ya me habían avisado que no debía, entonces hice silencio y comencé a ir despacio. Al fondo, entre los maizales se escuchaba el sonido de una burra, mi curiosidad desmesurada movía mis delgaduchas canillas hasta el lugar del rebuzno, llegué sin hacer ruido, me escondí entre la maleza lo más cerca que pude, mis ojos veían las imágenes más impresionantes que jamás pensé presenciar, era el vecino del solar colindante con la burra de mí tío, en aquel entonces él tendría unos 16 años o poco más . Yo, entendía muy poco de lo que él le hacia a la pobre burrita por detrás, pero lejos de asustarme no quería moverme de aquel lugar hasta ver en que acabaria todo, sentía unas cosquillas muy raras bajo mí vientre.
Muchos años más tarde, en clase de Educación para la salud de 4 de bachillerato me daría cuenta de que aquel chico practicaba zoofilia y que a mí de alguna manera la imagen me aceleró un poco, para entonces ya sabia que no debía contar aquello a nadie, no se lo tomarían con agrado…
Pd: aún no sé como agregar música en esta página, si alguien sabe agradeceré que me lo enseñe.


Hola, qué fácil es cuando ya se ha aprendido uno el camino.
El problema que tenía ayer era no contar con una cuenta en wordpress, con mi correo no bastaba.
Del texto tan variopinto destacaría dos cosas:
el asunto de tus sueños y la visión del espectáculo zoofílico.
Soñar con el susodicho M.J y con la caca, casi viene a ser lo mismo. Yo que tú compraría lotería, que dicen da suerte soñár con mierda. Y lo de soñar con los primos debe ser de lo más común; bueno, mejor que te lo explique Freud.
Y en cuanto al espectáculo del burro y la burra, sobran los comentarios: la jodienda no tiene enmienda y a falta de pan, buenas son tortas, o chocho de burra, jajajaja.
Lo mejor, constatar lo despierta e intuitiva que eras con tan poca edad.
Un placer inmenso leerte, espero seguirte y no perderme tus escritos.
Recibe un beso afectuoso e éste angelito de Dios.
Pdta: el llamarme pesadilla tiene su explcación, por ahora me quedaré con el mal rato que pasé ayer tratándote de comentar.
Animalito…